jueves, 28 de mayo de 2009

LA CONSTRUCCIÓN MEDIÁTICA DE LA REALIDAD

En la reflexión que hace sobre los medios, Cordeiro habla de la necesidad de comunicación que posee la sociedad. Se trata de una necesidad real y, ya sea en un nivel más o menos amplio, quien más y quien menos se preocupa por saber lo que sucede, ya no en el mundo, sino a su alrededor (ver texto).
Es por ello que el papel de los medios es aterradoramente decisivo en la vida cotidiana de la población de los países desarrollados (este es un calificativo que uso a modo de vox populi pero que me desagrada). Sí, es aterrador porque no sabemos hasta qué punto puede influirnos lo que aprehendamos a través de los medios. Políticamente, son capaces de inclinar la balanza hacia uno u otro lado en plenas elecciones, y es muy triste comprobar como determinados sectores informativos están absolutamente politizados según quienes estén a los mandos. Se supone que la información ha de ser objetiva y la realidad es que los informantes no lo son.
Vuelvo a caer en el derrotismo más absoluto.
¿Qué hacer? Comprar varios periódicos, escuchar al menos dos noticiarios en radio y TV, leer miles de artículos de opinión en la red… Quizás cerrar los ojos y taparse lo oídos porque todo sigue siendo insuficiente y prefiero lo bueno desconocido a seguir soportando la malo que de tan conocido acaba por saturar… U optar por crear nuestra propia información a través de la web 2.0 y verter en un blog toda la rabia contenida.
Pero lo cierto es que eso ocurre pocas veces porque nos lo dan todo hecho, así que no nos molestamos en contrastar noticias u opiniones. Lo que "sale por la caja tonta” es válido desde un primer momento y no hay más.
Es un tipo de alienación como si de una especie de síndrome de Diógenes acumulativo de contenidos basura se tratara.
¿Qué decir de la publicidad? Y así retomo el debate propuesto en el foro. Pues en este caso las cosas se vuelven más oscuras si cabe. El problema está en que aquí no hay botón de off que valga y, queramos o no, vamos a acabar absolutamente saturados de imágenes y slogans que acabaremos repitiendo por aburrimiento (¿Mejor precio y calidad? Llévese tres y pague cuatro, o más).
Empresas, políticos, productos, marcas (¿confía en las marcas?)… de todo menos la posibilidad de evitar sus anuncios no deseados.
¿Qué posibilidades tenemos de cambiar ésto?

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